Aunque las perras tiene un instinto materno súper desarrollado, y éste les guía para arreglárselas solas tanto en el proceso de gestación como en el de parto, es normal que nos preocupemos y queramos ayudar a nuestra mascota a afrontar esta situación con tranquilidad para que siempre llegue a feliz término, sin complicaciones.

En cuanto a alimentación, una perra no debe alimentarse más de lo que comúnmente ya hacía, salvo que nuestro veterinario nos diga lo contrario. Lo recomendable es darle la misma cantidad de comida diaria, pero dividida en más raciones, ya que el aumento del tamaño del útero dificulta la ingestión de grandes cantidades de comida al
estómago. Por otra parte, no debe suministrarse o incorporarse suplementos nutricionales adicionales, tales como vitaminas y minerales, porque los cachorros pueden desarrollarse en forma exagerada, y por consiguiente ocasionar problemas en el parto. Es normal que las perras preñadas presenten inapetencia pasajera las primeras 3 semanas de gestación y después manifiesten un gran apetito.
Se debe vigilar que la canina no tenga parásitos externos ni internos, ya que éstos pueden ocasionar enfermedades causantes de un desarrollo anormal de los fetos. Para ello se recomienda realizar al menos dos desparasitaciones durante la gestación, pero SIEMPRE consultando primero con nuestro veterinario.
La actividad física debe regularse, disminuyendo los juegos bruscos y paseos largos, sustituyéndolos por juegos menos toscos y paseos mas cortos, respectivamente. Si vives en una casa con escaleras, deberás mantenerte atent@ a que tu perra no las suba o baje corriendo, ya que el peso puede desequilibrarlas y de caer, las consecuencias pueden ser fatales. Los mimos en la panza pueden resultar un estímulo muy positivo para los cachorros, pero debes tener cuidado de no excederte en los mismos, especialmente si el macho convive con tu perra, ya que éste puede sentirse celoso y posteriormente podría atacar a los cachorros.
Al momento de dar a luz, la perra buscará un lugar tranquilo, solitario, y generalmente oscuro. Conviene regalarle dicho espacio y dejarla tranquila, a solas, pero vigilando periódicamente el desarrollo normal del proceso. Después de la primera contracción,. la perra dará a luz antes de dos horas, y entre cachorro y cachorro habrá intervalos de alrededor de 20 min. Por cada cachorro, la perra expulsará la placenta del mismo, y es muy común que se la coma. A veces el perro viene envuelto en al placenta, otras nacen primero hasta dos cachorritos y luego se da la expulsión de la placenta. Debe vigilarse que la perra atienda a sus cachorros por igual, y en caso de que preste más atención a uno que a otros asistirla en la limpieza de los mismos, utilizando una toalla limpia y empapada en agua tibia. De presentarse anormalidades, notificar inmediatamente a tu veterinario. Si éste no puede asistir al momento, de seguro te guiará para que tu atiendas a tu mascota.
Los perros nacen fuertes, inquietos, vivaces, y generalmente no tardan mucho en intentar amamantarse. Siempre conviene dejar a solas a la perra para que los aliemnte y los cuide. Si hay niños pequeños en casa, debe decírseles que no los toquen ni carguen en las primeras tres semanas después del parto. Las caninas son muy celosas de su intimidad con las crías, y si perciben que a éstas se les molesta mucho, intentarán mudarlas a un sitio aún mas apartado y solitario.
Por último, insistimos en consultar siempre a tu veterinario si te surge alguna duda, y por supuesto, darle mucho cariño y atención a tu mascota durante este proceso.




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