No sólo los humanos sufrimos de estrés, nuestros perros también pueden padecerlo y hasta provocar varias consecuencias tanto físicas como emocionales, no muy agradables. Los perros que sufran de estrés pueden tener reacciones de miedo y hasta agresivas generándole sobreexcitación, angustia y un gasto energético mucho mayor al de lo normal.

Hay varios motivos por los cuales nuestra mascota pueda sufrir de estrés, y puede ir desde una actividad física bastante excesiva, cambio de hogar, alguna otra enfermedad que le cause dolor, y hasta el festejo de las fiestas de fin de año que con sus fuegos artificiales y el ruido molesto de ellos puede generar un ataque de nervios imparable.
Es muy importante estar atento a su ritmo cardíaco ya que en esas situaciones aumenta y hasta los músculos del animal se ponen tensos. Debemos de saber que ante este tipo de problemas nuestra mascota necesitará más energía, y podremos proveérsela con un aumento de las grasas y proteínas en su alimento diario; por supuesto que éste procedimiento debe ser supervisado por un veterinario.




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