Hemos hablado en entradas anteriores sobre cómo hacer que tu loro hable, dejándote en una tips y en otra un vídeo interesante. Sin embargo, estábamos en deuda con una entrada que trate los Loros Como Mascotas en sí… hasta hoy.

Los loros son una especie de aves de brillantes colores, que pertenecen a la familia de los psitácidos, de la que también forman parte los papagayos, guacamayos, cotorras y periquitos. Se caracterizan por tener un pico muy fuerte, de forma curvada, con el que son capaces de abrir frutos secos y semillas, y una lengua bien formada y de igual fuerza, con la que se ayudan al comer. Además, la gran capacidad craneal que poseen les permiten formar parte de los grupos de aves más inteligentes. La unión de estás características principales permite que muchas especies pueden imitar la voz humana y otros sonidos. Viven en zonas tropicales, son buenos voladores y diestros escaladores en ramas y árboles.
Como mascotas no requieren de muchas atenciones especiales, aunque esto no evita que se tomen ciertas consideraciones: no sólo deben cubrirse las necesidades básicas (comida, agua, espacio, limpieza), además se les debe dar su buena dosis de cariño y atención para que el animal se sienta bien. En su hábitat natural viven en manadas, por lo que siempre es aconsejable tenerles compañía, que bien pudiese ser otros loros, o en su defecto, la constante atención del amo. Tienden a responder a cualquier estímulo auditivo (gritos, sonidos de carros, ambulancias, llanto de niños, televisión…), ya sea imitándole, gruñendo, graznando, etc. Es el único animal con la capacidad de hablar la lengua humana, aunque su desarrollo cerebral le impide utilizarlo como lenguaje de comunicación (es decir, lo hablan por repetición y entrenamiento pero no lo comprenden).

No todos los loros son iguales: los hay más tranquilos, menos ruidosos, más cariñosos, etc. Esto le da la oportunidad al dueño para elegir el tipo de loro que más se adapte a sus gustos.
A los loros domésticos hay que proporcionarles una alimentación adecuada y variada, con semillas, como el girasol, el alpiste, maíz… y una diversa variedad de frutas. Para su entrenamiento, los dueños de loros domésticos suelen: comprarle juguetes, como aros, columpios, etc., jugar con él, enseñarle a cantar o hablar, rascarle la cabeza (siempre que el loro se lo permita), etc., e incluso permitirle salir de la jaula, siempre que se haya acostumbrado a sus dueños y a su entorno.
Se calcula que el loro común puede vivir de 25 a 30 años de edad, aunque por lo general en cautiverio vive menos. Éste es un dato muy importante a la hora de decidirse por este animalito como mascota: un loro es una compañía para un largo período de tiempo.
Fuente: Wikipedia.org




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