Si eres el afortunado dueño de un cocker spaniel seguramente sabrás por qué lo llaman el “Cocker feliz”, ¿cierto?. Se trata de una raza de perro sumamente vivaz, enérgico y por sobre todas las cosas, muy juguetón. Quienes conocen éstos perros pueden decir que son muy tiernos y dulces desde que son cachorros.

Pero a pesar de esa mirada de ternura se esconde también un perro bastante caprichoso y más cuando es malcriado por sus dueños, lo cual puede desencadenar una actitud un poco en contra de su dueño si es que no le presta la atención que él pide diariamente. Hay tres cosas que desde que es un cachorro necesitamos brindarle: ejercicio, cariño y disciplina.
Si los enseñamos desde pequeños seguramente no tendremos problemas con su carácter, y tendremos un perro muy amigable pero también muy educado. No olvidemos que al ser muy juguetón puede tomarse todo como un juego, por eso es necesario el trato autoritario en ciertos momentos, como por ejemplo cuando tiene alguna actitud inadecuada.



