El gato siamés es una de las razas de pedigree más populares en todo el mundo y también, una de las más reconocibles a simple vista. Éste gato es originario de lo que hoy se conoce como Tailandia y lleva cientos de años de existencia; la leyenda cuenta que los gatos siameses eran guardianes de los templos Budistas y por lo tanto, eran muy sagrados.

Características generales del gato siamés:
- Cuerpo: es de tamaño mediano, muy esbelto y elegante. Posee unas patas de longitud media y un cuello largo y fino.
- Cabeza: es redondeada y de un tamaño mediano, con un perfil sutilmente curvo y mandíbula fuerte.
- Orejas: son también de un tamaño mediano, largas y puntiagudas, en donde la base es más ancha.
- Ojos: poseen unos ojos medianos con forma de almendras, los cuales tienen un color azul bien vivo.
- Cola: es larga y delgada, y no posee ninguna ondulación.
- Pelaje: posee un pelo corto, brillante y por sobre todas las cosas, muy suave. No tiene sub-capas de pelaje.
Si bien sabemos que el gato siamés tiene un color crema con varias partes de su cuerpo –extremidades- en una tonalidad marrón oscura, dicha raza posee varios colores diferentes: marrón oscuro o claro, gris oscuro o claro, naranja oscuro o claro; y hasta distintas variedades en su manto: sólido, rayado o manchado.

Se caracteriza por su curiosidad y agilidad, por lo cual pueden resultar unos gatos muy ruidosos. Son una raza muy desinhibida y extrovertida, que demandan una atención mayor de la familia que los tenga como mascotas. Son muy inteligentes y deben mantenerse ocupados o entretenidos, y no son ideales para esas personas que trabajan todo el día; no les gusta sentirse solos.
Los gatos siameses no requieren mucho trabajo en cuanto a su limpieza y tampoco con su pelaje, ya que con su manto corto y sedoso no toma un cuidado excesivo; aunque siempre disfrutará de la atención que nosotros le brindemos.



